Cada vez que volteo a mirar atrás
el universo se expande de rodillas y se retuerce con la misma furia de hace 3200 años.
No hay más que su propia placenta.
El universo se aproxima al mismo centro fijo que pregono durante horas
en la inmensidad de este destello.
Me reclama aproximándose a mi piel rasgada
mis mismas manos africcionadas que intentan desplazarse sin mayores preámbulos.
La Pangea malgasta sus rocas y minerales con amuletos perdidos.
El brillante corpúsculo no encuentra cabida en su centro fijo
y pide a gritos el mío.
Se aflige y se derrumba por los lados como un aluvión o un huaico entrometido
y termina siendo el corpúsculo extendido entre mis manos
bidimensionales y planas.
miércoles, 12 de agosto de 2015
Si te desdoblaste
Si te desdoblaste para introducirte en tu pequeño cubo de madera
no divagues entre pretensiones y silbatos en medio de la madrugada.
Tus tendones son justo lo que mi ombligo no digiere
las contradicciones de tu boca me permiten imaginar la Carretera Central
en el medio de tu cuerpo y el mio.
No son premoniciones de medio pelo ni mucho menos
bomberos corriendo hacia la salida de emergencia
son uvas cayendo por la fuerza gravitacional.
Si tan solo supiera hacia dónde se dirige ese gesto que se llama cuerpo
apretaría fuerte fuerte mis latidos para que no vuelen entre aves de carroña.
Los marsupiales no saben volar y a veces muy muy de noche
puedo contener latidos en mi puño de madrugada.
no divagues entre pretensiones y silbatos en medio de la madrugada.
Tus tendones son justo lo que mi ombligo no digiere
las contradicciones de tu boca me permiten imaginar la Carretera Central
en el medio de tu cuerpo y el mio.
No son premoniciones de medio pelo ni mucho menos
bomberos corriendo hacia la salida de emergencia
son uvas cayendo por la fuerza gravitacional.
Si tan solo supiera hacia dónde se dirige ese gesto que se llama cuerpo
apretaría fuerte fuerte mis latidos para que no vuelen entre aves de carroña.
Los marsupiales no saben volar y a veces muy muy de noche
puedo contener latidos en mi puño de madrugada.
Una sola manera
Cómo perderme junto con miles de uvas deshaciéndose en mi boca
una a continuación de la otra.
Cómo presionar esa tecla izquierda
la misma y variada silaba que se disipa en zig -zag
permitiéndose una trayectoria angosta y centrifuga.
La mentira abre y destapa cañerías quebradas
Pienso que hay una sola manera
un solo y menudo dilema en la punta de la nariz de aquel que camina de espaldas.
Podría advertirle la desfachatez pero me gusta verlo caer así
seguro, paciente
inhóspito.
Tal vez un día pueda transitar por tus yemas sin desplegarme mas de la cuenta
un desnivel desviaría los misiles
yo giraría la perilla y miraría por un huequito a ver si hay algo nuevo
no saltaría del avión sin un empujoncito.
Una leve mirada perdería el punto fijo y yo
insolentemente
dispararía contra los agraviados.
una a continuación de la otra.
Cómo presionar esa tecla izquierda
la misma y variada silaba que se disipa en zig -zag
permitiéndose una trayectoria angosta y centrifuga.
La mentira abre y destapa cañerías quebradas
Pienso que hay una sola manera
un solo y menudo dilema en la punta de la nariz de aquel que camina de espaldas.
Podría advertirle la desfachatez pero me gusta verlo caer así
seguro, paciente
inhóspito.
Tal vez un día pueda transitar por tus yemas sin desplegarme mas de la cuenta
un desnivel desviaría los misiles
yo giraría la perilla y miraría por un huequito a ver si hay algo nuevo
no saltaría del avión sin un empujoncito.
Una leve mirada perdería el punto fijo y yo
insolentemente
dispararía contra los agraviados.
Y tu amor es un cubo sin aristas
Si tuviera un centímetro de plomo en mis venas
dejaría que se vaya el pequeño charco de sangre
el hilito de glóbulos rojos por mi cuarto
abriría la puerta despacito y vería cómo kilogramos de imágenes oníricas
filamentos e hipogloceritos se extinguen para siempre de mis dedos.
Dejaría la ventana abierta para que se extingan también las fisuras
la herida en la pared
y las decenas de licántropos que encuentran cobijo en las aristas de este cuarto.
Si tuviera un milímetro de azufre en los ojos
toda esperanza colapsaría y por fin volaría por los cielos desdibujados y descoloridos
dejando una fracción de segundo
para poder huir sin que nadie me siga.
dejaría que se vaya el pequeño charco de sangre
el hilito de glóbulos rojos por mi cuarto
abriría la puerta despacito y vería cómo kilogramos de imágenes oníricas
filamentos e hipogloceritos se extinguen para siempre de mis dedos.
Dejaría la ventana abierta para que se extingan también las fisuras
la herida en la pared
y las decenas de licántropos que encuentran cobijo en las aristas de este cuarto.
Si tuviera un milímetro de azufre en los ojos
toda esperanza colapsaría y por fin volaría por los cielos desdibujados y descoloridos
dejando una fracción de segundo
para poder huir sin que nadie me siga.
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