Si te desdoblaste para introducirte en tu pequeño cubo de madera
no divagues entre pretensiones y silbatos en medio de la madrugada.
Tus tendones son justo lo que mi ombligo no digiere
las contradicciones de tu boca me permiten imaginar la Carretera Central
en el medio de tu cuerpo y el mio.
No son premoniciones de medio pelo ni mucho menos
bomberos corriendo hacia la salida de emergencia
son uvas cayendo por la fuerza gravitacional.
Si tan solo supiera hacia dónde se dirige ese gesto que se llama cuerpo
apretaría fuerte fuerte mis latidos para que no vuelen entre aves de carroña.
Los marsupiales no saben volar y a veces muy muy de noche
puedo contener latidos en mi puño de madrugada.
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