miércoles, 12 de agosto de 2015

El universo no se expande

Cada vez que volteo a mirar atrás
el universo se expande de rodillas y se retuerce con la misma furia de hace 3200 años.

No hay más que su propia placenta.

El universo se aproxima al mismo centro fijo que pregono durante horas
en la inmensidad de este destello.

Me reclama aproximándose a mi piel rasgada
mis mismas manos africcionadas que intentan desplazarse sin mayores preámbulos.

La Pangea malgasta sus rocas y  minerales con amuletos perdidos.

El brillante corpúsculo no encuentra cabida en su centro fijo
y pide a gritos el mío.

Se aflige y se derrumba por los lados como un aluvión o un huaico entrometido
y termina siendo el corpúsculo extendido entre mis manos
bidimensionales y planas.

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