El mediodía es un atrevimiento para mis costillas
ella me mira adormilada y yo sostengo su espiral entre mis manos
como un trofeo casi como un emblema
una mitad de gestos descomunales que anticipan un dilema
una sonrisa torpe.
y yo, una estatua adosada a la pared
blanca como el mármol
un calco transparente desenvainando las sombras
embriagándose de sed
buscando palpitos
esquemas
yo
yo te busque pero no te encontré
si tu me buscas me encontraras
pero ya no seré yo
sino mi prolongación inversa.
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