viernes, 23 de octubre de 2015

Equidistantes

Como un arqueólogo amante de los fragmentos de piedra caliza
armo el Partenón griego entre mis brazos
pedazos de piedra y losetas
columnas dóricas
gran trabajo si lo que quieres es solo dormir
elevar los brazos como dos emblemas
¿encontraste la pieza que faltaba?
cómo hacer coincidir cada ángulo si nos faltan pedazos
la tierra apenas arenosa
agrietándose una a una como un celeste reflejo de neblina en los párpados.

Quisiera presionar la tecla tan rápido como esta flecha en los brazos
pero su fulgor se hace añicos con las luces de la ciudad
luces que enciendo en mi mente como un energúmeno en busca de acción

Equidistantes no somos pero sí flexionamos los muslos para echar a correr
flexionamos también los labios
la carne roída
los marsupiales nos miran con sus dos ojos grandes
un segmento de mas segmentos que concatenan una hilera de perlas de un collar
y tu no sabes si podrás mantenerlas a salvo
el torpe hilo que las mantiene está atado a mi tobillo y el otro extremo dista
de un puente colgante
no busco ser suicida pero me estiro todo el tiempo y nunca se quiebra
a veces jalo con toda mi fuerza y sigue ahí
mirándome con sus dos ojos de piedra pulida y menguante
me abraza las piernas me roza apenas con la yema de los dedos
y jugamos un juego que siempre juego en mi habitación

ese juego pérfido que pasa desapercibido
la luna llena en mis dedos
una fantasía completa si cierro los ojos
las vueltas que hace el sol a la tierra solo para llamar su atención.

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