lunes, 5 de octubre de 2015

Martín

Martín, a veces cuando tipeas puedo sentir la intensidad de tus dedos desplegándose por las teclas
y pienso que es un don del que puedo sacar ventaja
pero luego te apresuras y decaigo en la realidad que no tengo dedos
 y no puedo sacar conclusiones si no tengo la capacidad de ponerme en tus antebrazos.

Tu sombra me mira y yo pienso que planea algo transitorio
tal vez si transitara drivleando entre sombra y sombra no ejercería presión sobre este suelo que pisamos
y yo quiero pasar desapercibida porque así me siento a gusto
si nadie me mira no existo
y si no existo puedo hacer lo que quiera
por eso me dijiste que dibujaba muchos ojos pero no te creí
es que Martín, tu tiene solo dos ojos pero luego me acuerdo del cuervo de tres ojos que vio Bran Stark
y se que tienes mas de dos ojos
pero luego te apresuras y decaigo en la realidad que no tengo ojos
y no puedo sacar conclusiones si no tengo la capacidad de ponerme en tus párpados.

Si no vas a la universidad no podré cruzarme contigo en el pasillo
y si no me cruzo contigo en el pasillo no podré alterarme al verte de nuevo
es que el meridiano Martín, el meridiano en tus párpados me llama a mirarte
un pedazo de aeroplano que juntas junto a otros pedazos, tan livianos para ti
que me extiendo a observarlos y tu los recoges como si recogieras una prenda.

Si no vas a la universidad  préstame un pedazo de aeropuerto para despegar
o mejor solo sigamos hablando sobre el hardware
o poniendo stickers de facebook para disimular la ausencia.

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